Un enfoque clínico integral
Es frecuente observar que el reflujo gastroesofágico no actúa de forma solitaria. Muchos pacientes experimentan una distensión abdominal persistente que confunden con colon irritable o con los primeros signos de una inflamación intestinal. Cuando los síntomas se vuelven crónicos, debemos considerar una evaluación profunda que abarque todo el sistema, desde el riesgo de cálculos biliares o pancreatitis, hasta padecimientos hepáticos como el hígado graso o la hepatitis. La distinción precisa entre un malestar leve y un cuadro complejo es lo que define el éxito de nuestro tratamiento en la capital.
